Diseño web, ruido de fondo y decisiones.

Uno de los grandes enemigos de las páginas fáciles de comprender es el ruido visual. En realidad, hay dos tipos de ruido:

Ruido de interfaz.

Cuando todo en la página clama por la atención, el efecto puede ser abrumador: ¡muchas invitaciones para comprar! ¡Muchos signos de exclamación y colores brillantes! ¡Demasiados elementos gritando!

Ruido de fondo.

Algunas páginas son como estar en una fiesta; ninguna fuente de ruido es lo suficientemente fuerte como para distraerse por sí sola, pero hay muchos pequeños fragmentos de ruido visual que nos desgastan. Por ejemplo, los menús por lo general son un dispositivo de navegación poderoso que les permite a los usuarios acceder a cualquier historia en el sitio rápidamente. Pero  en muchas ocasiones las líneas entre los elementos pueden añadir mucho ruido. Haciendo las líneas bien definidas pero discretas haría que los menús mucho más fáciles de escanear. Los usuarios tienen diferentes tolerancias para la complejidad y las distracciones; algunas personas no tienen problemas con páginas saturadas y ruido de fondo, pero muchas sí. Durante el diseño de páginas web, una regla general de usabilidad podría ser  suponer que todo es ruido visual hasta que se demuestre lo contrario.

Por qué a los usuarios les gustan las decisiones fáciles

Los diseñadores web y los profesionales de la usabilidad han pasado mucho tiempo a lo largo de los años debatiendo sobre cuántas veces puede esperar que los usuarios hagan clic para obtener lo que quieren sin frustrarse demasiado. Algunos sitios incluso tienen reglas de diseño que establecen que nunca debe tomar más de un número específico de clics (generalmente tres, cuatro o cinco) para acceder a cualquier página del sitio.

En realidad, es solo una parte de un debate mucho más amplio sobre los méritos relativos de las jerarquías de sitios. Un sitio amplio se divide en más categorías en cada nivel pero tiene menos niveles, por lo que se necesitan menos clics para llegar al final. Un sitio profundo tiene más niveles y requiere más clics, pero hay menos opciones para considerar en cada nivel.

A primera vista, el “número de clics para llegar a cualquier parte” parece un criterio útil. Pero con el tiempo se ha llegado a pensar que lo que realmente cuenta no es la cantidad de clics que lleve al usuario a lo que quiere (aunque hay límites), sino lo difícil que es cada clic: la cantidad proceso deductivo  requerido, y la cantidad de incertidumbre sobre si se está tomando la decisión correcta.

En general, creo que es seguro decir que a los usuarios no les importan muchos clics, siempre que cada clic sea fácil y tengan la continua confianza de que están en el camino correcto. Podríamos decir que la regla empírica sería algo así como “tres clics sencillos e inequívocos equivalen a un clic que requiere mucha reflexión.